Tratar el agua de forma específica para el cultivo
No solo la cantidad que riegas, sino también qué es exactamente lo que riegas, influye en la salud de la zona radicular.
No solo la cantidad que riegas, sino también qué es exactamente lo que riegas, influye en la salud de la zona radicular. Muchos problemas de riego no se deben a la técnica de riego en sí, sino a un agua inadecuada: agua del grifo muy dura, partículas en suspensión, desinfectantes o valores iniciales muy variables. Esta guía se centra exclusivamente en el tratamiento y la evaluación del agua de riego antes de su uso.
Por qué es importante la calidad del agua en el riego
El agua de riego es más que simple humedad. Siempre aporta sustancias disueltas al espacio radicular. Entre ellas se incluyen, entre otras:
- Calcio y magnesio procedentes del agua dura
- Hidrogenocarbonatos, que pueden elevar el valor del pH
- Cloro o cloramina para la desinfección del agua potable
- Sedimentos, partículas de óxido o residuos orgánicos procedentes de tuberías y depósitos
Si no se tienen en cuenta estos factores, aunque el régimen de riego sea correcto, el riego seguirá funcionando mal. Las consecuencias típicas son:
- valores de pH inestables en el agua de riego
- depósitos de sales y minerales en el sustrato o en los goteros
- flujo de agua irregular en los sistemas automáticos
- estrés innecesario en la zona radicular
Evaluar correctamente la fuente de agua
Agua del grifo
El agua del grifo es la fuente habitual para muchos cultivadores aficionados. Por lo general, es higiénicamente segura, pero puede variar mucho de una región a otra. Los factores decisivos son, sobre todo:
- Dureza total
- Dureza por hidrogenocarbonato/carbonato
- Posibles aditivos como cloro o cloramina
Es recomendable consultar el análisis del agua que realiza la empresa de suministro local. Estos datos suelen estar disponibles en línea. Esto es especialmente importante si observas repetidamente residuos blancos, una elevada estabilidad del pH hacia valores altos o incrustaciones en el sistema de riego.
Agua de lluvia
El agua de lluvia suele ser blanda y pobre en minerales. Esto puede ser ventajoso, pero solo si se recoge y almacena de forma limpia. Los problemas son:
- Suciedad del tejado
- Aportes orgánicos
- Agua estancada en depósitos calientes
Para su uso directo, el agua de lluvia debe ser clara, inodora y estar libre de partículas visibles. En caso de almacenamiento prolongado, es importante utilizar recipientes limpios y protegidos de la luz.
Detectar la dureza y clasificarla correctamente
El agua dura no es un criterio de exclusión automático, pero requiere más atención. Una dureza elevada suele indicar una mayor cantidad de minerales disueltos, especialmente calcio y magnesio. Además, a menudo también aumenta la dureza carbonatada, lo que puede elevar de forma estable el valor del pH del agua de riego.
Presta atención a estas señales:
- Bordes blancos de cal en regaderas o depósitos
- Sedimentos en los goteros y mangueras
- Los hervidores de agua o recipientes se calcifican rápidamente
- El valor del pH es difícil de reducir y vuelve a subir
Para una evaluación práctica aproximada, se aplica lo siguiente:
- Agua blanda: por lo general, fácil de tratar
- Agua de dureza media: a menudo es apta para su uso, pero hay que vigilarla
- Agua dura: hay que controlarla regularmente y mantener limpia la instalación
Distinguir entre cloro y cloramina
Aquí suelen surgir malentendidos. El cloro libre puede desaparecer parcialmente si se deja el agua a la intemperie. La cloramina es mucho más estable y no desaparece de forma fiable con solo dejar reposar el agua.
Por lo tanto, se aplica lo siguiente:
- Solo si tu proveedor utiliza realmente cloro libre, dejar reposar el agua puede resultar útil.
- En el caso de la cloramina, necesitas otra solución, por ejemplo, un sistema de filtrado adecuado, como el carbón activo.
Quien utilice un sistema de riego automático debe prestar especial atención a este punto, ya que una calidad constante del agua es importante para un suministro uniforme.
Evitar sedimentos y partículas
Incluso el agua que no presenta aspectos visibles puede contener partículas finas. Estas son especialmente relevantes en los siguientes casos:
- Riego por goteo
- Tuberías de diámetro reducido
- Boquillas pequeñas
- Agua procedente de barriles o depósitos abiertos
Medidas prácticas:
- No extraer el agua de los depósitos directamente del sedimento
- Enjuagar los depósitos con regularidad
- Utilizar prefiltros o filtros de malla en los sistemas automáticos
- Revisar las mangueras y los goteros a intervalos fijos
De este modo, evitarás que la cantidad de agua suministrada varíe de forma imperceptible entre las distintas plantas.
Rutina sencilla para el tratamiento del agua
Para el riego manual
- Determina la fuente de agua.
- Realiza una inspección visual: agua clara, inodora y sin partículas en suspensión.
- Si se trata de agua del grifo, comprueba los datos de la empresa de suministro.
- Si es necesario, filtra el agua o déjala sedimentar.
- Solo después de esto, sigue preparando el agua de riego.
Para el riego automático
- Vierte en el depósito únicamente agua limpia y libre de partículas.
- Instalar filtros antes de los distribuidores.
- Mantener el depósito en un lugar protegido de la luz y limpio.
- Comprobar periódicamente que todos los goteros suministren la misma cantidad de agua.
Errores frecuentes
- No comprobar en absoluto la calidad del agua y prestar atención únicamente a la cantidad de riego
- Utilizar agua dura durante mucho tiempo sin realizar controles
- Tratar el cloro y la cloramina de la misma manera
- Almacenar el agua de lluvia en depósitos sucios o calientes
- Ignorar los sedimentos del depósito hasta que los goteros funcionen de forma irregular
Conclusión
Un buen riego comienza ya antes del riego propiamente dicho. Si conoces tu fuente de agua, evalúas correctamente la dureza y los aditivos desinfectantes, y mantienes las partículas en suspensión fuera del sistema, crearás una base mucho más estable para cualquier otra decisión relacionada con el riego. Solo así las cantidades de riego, el control del drenaje y la gestión de la humedad serán realmente fiables.
Consejos de profesionales
- Comprueba el análisis del agua de tu proveedor al menos una vez al año.
- Los bordes blancos de cal son un indicio práctico de que el agua es dura.
- Dejar el depósito abierto solo es útil en el caso del cloro libre; no es seguro con la cloramina.
- Nunca extraigas agua del depósito directamente del sedimento.
- Comprueba periódicamente que todos los goteros tengan el mismo caudal.
Preguntas frecuentes
¿Cómo puedo comprobar la dureza del agua para mi cultivo de cannabis?
La dureza del agua se puede medir con un sencillo kit de análisis, disponible en tiendas especializadas, que indica la concentración de calcio y magnesio en el agua.
¿Qué puedo hacer para eliminar el cloro y la cloramina del agua de riego?
El cloro se puede eliminar dejando reposar el agua durante 24 horas o mediante filtros de carbón activo, mientras que la cloramina requiere filtros especiales o neutralizadores químicos.
¿Cómo puedo evitar que se formen sedimentos en el agua de riego?
Los sedimentos pueden evitarse filtrando el agua con un filtro fino o utilizando agua destilada o de ósmosis inversa.